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Cómo preparar un suelo vivo para el cultivo de marihuana

El suelo vivo, o living soil, hace referencia a un suelo fértil y saludable que está lleno de vida microbiana. En este artículo te compartiré la receta para que puedas preparar el suelo para el cultivo de marihuana.

Suelo Vivo, o Living Soil, son términos cada vez más usados en el mundo del cultivo de marihuana, y hace referencia a un suelo fértil y saludable que está lleno de vida microbiana y macrobiana. Estos suelos tienen una alta diversidad de organismos vivos, incluyendo bacterias, hongos, protozoos, nematodos y lombrices, que ayudan a mantener el equilibrio biológico y nutricional del suelo. 

Estos organismos vivos son cruciales para el crecimiento y desarrollo de nuestras plantas de marihuana, ya que ayudan a proporcionar nutrientes esenciales y aumentar la resistencia a plagas y enfermedades.

Tabla de Contenidos

pedazo de madera con hongos en suelo vivo

    Beneficios del suelo vivo en el cultivo de cannabis

    El suelo vivo permite mantener una relación a largo plazo con el sustrato que utilizaremos para nuestro cultivo de marihuana. Esta relación trae consigo una serie de beneficios tales como: 

    • Permitir prescindir de productos químicos que son parte del proceso de cultivo tradicional.
    • Mejora la capacidad de nuestra planta para combatir plagas y patógenos.
    • Al ser un cultivo orgánico mejora la calidad de terpenos y cannabinoides.
    • No se requiere lavado de raíces ya que no se utilizan fertilizantes producidos industrialmente.
    • No solo beneficia al cultivo de cannabis, también permite la reutilización de desechos orgánicos, lo que contribuye a disminuir el impacto medioambiental.

      Receta de suelo vivo

      Existen varias maneras de crear y mantener un suelo vivo o living soil para el cultivo de marihuana. Una de las mejores formas es usar prácticas de agricultura y jardinería sostenibles, como el uso de compost y abonos orgánicos, el control biológico de plagas y enfermedades. 

      La Agricultura Natural Coreana (KNF) y el método JADAM son alternativas populares para mantener un suelo vivo. Estos métodos se basan en el uso de microorganismos y abonos orgánicos para nutrir el suelo y las plantas de marihuana de manera sostenible.

      Construir un suelo vivo requiere paciencia y cuidado, pero si se hace correctamente el medio irá mejorando año tras año.

      Materiales necesarios:

       

      • ⅓ de material que retenga la humedad, como coco rallado, chips de madera o turba.
      • ⅓  de material que ayude a drenar el agua y airear la mezcla, como perlita, grava, piedra pómez, arena o cascarilla de arroz.
      chips de madera mano
      • ⅓  de compost o vermicompost.
      • Opcionalmente enmiendas orgánicas (como harina de karanja, harina de algas marinas, harina de pescado, harina de cangrejo, yeso agrícola o basalto orgánico). 
      Preparación del suelo vivo paso a paso:
      1. Mezcla los materiales que retienen humedad, los materiales de drenaje y el compost.
      2. Si deseas, añade algunos de los fertilizante orgánico mencionados (como harinas u otros) en la proporción recomendada en el empaque. 
      3. Riega con agua reposada o té de compost para incorporar microorganismos.
      4. Durante el cultivo opta por usar fertilizantes orgánicos y métodos de control biológico de plagas y enfermedades.

      Si bien en Internet existen muchas recetas para preparar suelo vivo, te recomiendo que tengas en cuenta los materiales que puedes conseguir, ya que con las proporciones adecuadas y conociendo para qué sirve cada elemento no deberías tener problema.

      Recomendaciones para la preparación del suelo vivo

      Una vez reunido los ingredientes, puedes trabajar en una lona o en un contenedor que te permita poder realizar una mezcla homogénea.

      Procura estar constantemente humedeciendo la mezcla, así te será más fácil hidratarla.

      Este punto es importante ya que la mezcla debe estar húmeda pero no sobrehidratada.

      Para comprobar si la hidratación es la correcta, se debe apretar la mezcla con la mano, sentir que está húmeda y que no libera ninguna gota de agua.

      técnica del puño para analizar la humedad del sustrato

      Al mezclar también debes ir rompiendo los terrones que quedan para obtener una consistencia uniforme. Esto permitirá una mejor porosidad y maximizará los resultados.

      Es probable que la mezcla de la receta eleve su temperatura durante la preparación y esté caliente al tacto.

      Esto se debe a que la humedad, el compost y todos los ingredientes se juntan y homogenizan.

      escarbando tierra de suelo vivo

      Lo ideal es que, si notas que la temperatura de la mezcla aumenta, debes dejarla reposar durante al menos una semana antes de su uso.

      Una cosa importante a tener en cuenta: si bien esta receta implica mezclar los elementos y obtener un sustrato homogeneizado, existen otras recetas que proponen trabajar el suelo vivo como una serie de capas u horizontes donde se depositan los diferentes materiales.

      Cuidados y mantención del suelo vivo

      El cuidado y la mantención del suelo vivo debe estar centrado en propiciar un ambiente óptimo para los microorganismos y de la misma forma estar pendiente de las posibles carencias que se pueden producir.

      Añadir materia orgánica. Puede ser compost o chips de madera. Esto permite mejorar las propiedades físicas del suelo como la disponibilidad de aire y agua para las raíces, lo que permite su crecimiento sano.

      tierra para suelo vivo

      Mejorar la aireación y el acceso al agua. Las plantas y los microbios necesitan acceso a cantidades variables de aire y agua. La compactación y alteración del suelo perturba el hábitat de los microorganismos, dificultando que las raíces penetren el suelo y absorban agua y nutrientes. 

      Evitar el uso de químicos en el cultivo. Si bien los pesticidas pueden ser una alternativa a las plagas y enfermedades de nuestro cultivo, también tienen un impacto directo en los insectos y microbios que son parte del suelo vivo.

      Cultivos de cobertura. La superficie del suelo vivo o living soil contiene una gran cantidad de microorganismos, materia orgánica y nutrientes. La mejor forma de protegerlos es a través del uso de cultivos de cobertura que ayudan a mejorar la calidad del suelo al aumentar la humedad y la materia orgánica, y a controlar las malas hierbas y plagas. Además, si se cultiva en exterior, los cultivos de cobertura pueden ser utilizados para atraer a insectos beneficiosos y polinizadores, y para mejorar la biodiversidad. Otro aspecto importante que permiten la fijación biológica de nitrógeno en el suelo, función que cumplen el trébol y la alfalfa por ejemplo.

      manos-en-cultivo-suelo-vivo

      Mantillo. Otra forma de proteger la superficie del suelo vivo es con lo que se conoce como mantillo, que es un material que ayuda a retener la humedad y controlar la temperatura, junto con otorgar elementos orgánicos en descomposición al suelo vivo. También se transforma en una capa protectora contra la erosión. Por ejemplo, mulch, cascarilla de arroz, heno o paja.

      Conclusiones finales

      En resumen, el uso de suelo vivo o living soil en el cultivo de marihuana tiene una serie de beneficios, tales como la reducción en el uso de fertilizantes, mejora en la resistencia de las plantas a plagas y enfermedades, potencialmente la mejora en la calidad de cannabinoides y terpenos, y por supuesto la contribución al medio ambiente al permitir la reutilización de desechos orgánicos.

      Existen varios métodos para crear y mantener un suelo vivo, incluyendo prácticas de agricultura sostenible, el uso de microorganismos y abonos orgánicos. Es importante tener paciencia y cuidado al construir un suelo vivo, ya que el medio irá mejorando con con el tiempo.

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